Preguntas trampa del tribunal médico (ICAM/EVI): guía completa para no perder tu incapacidad permanente

Andrés Giordana  ·  Abogado colegiado ICAB  ·  Actualizado: abril 2026  ·  Consulta gratuita sin compromiso

Tienes cita con el tribunal médico y no sabes qué esperar. Es normal que estés nervioso: de esa visita depende en gran medida que te concedan o denieguen la pensión de incapacidad permanente. Lo que mucha gente no sabe es que algunas de las preguntas que te harán parecen inocentes pero no lo son. En este artículo te explicamos cuáles son, por qué son importantes y, sobre todo, cómo responderlas sin perjudicarte sin querer. Preguntas trampa del tribunal médico.

Qué es el tribunal médico y por qué importa tanto esa visita

El tribunal médico, conocido oficialmente como Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI), es el organismo del INSS que evalúa tu estado de salud antes de decidir si tienes derecho a una pensión de incapacidad permanente. En Cataluña, este organismo se llama ICAM (Institut Català d’Avaluacions Mèdiques i Sanitàries), aunque su función es exactamente la misma. El médico inspector que te atiende no toma la decisión final, pero sí elabora un informe que es determinante: en el 80% de los casos, la Seguridad Social sigue su criterio.

Ese informe se llama Informe Médico de Síntesis y recoge tus antecedentes, la exploración realizada y, lo más importante, las limitaciones funcionales que el inspector considera acreditadas. Si ese documento es desfavorable o impreciso, la probabilidad de denegación es muy alta. Por eso, lo que digas —y cómo lo digas— en esa visita tiene más peso del que parece. Además, el inspector no solo escucha lo que dices: también observa cómo te mueves, cómo entras, cómo te sientas y cómo gesticulas durante toda la entrevista.

Una cosa importante: el tribunal médico no busca «pillarte». Su objetivo es comprobar que las limitaciones que describes son reales y coherentes con la documentación médica. Sin embargo, en un momento de tensión, una respuesta bien intencionada pero mal planteada puede dar una imagen distinta de la realidad. Por eso conviene conocer de antemano cuáles son esas preguntas y por qué se hacen.

Las preguntas trampa del tribunal médico más frecuentes — y cómo responderlas bien

A continuación te explicamos las preguntas que más confusión generan, por qué las hacen y cuál es la respuesta más adecuada. Recuerda: no se trata de mentir. Se trata de explicar la verdad con precisión, sin quitarle ni añadirle importancia.

❶ «¿Cómo estás hoy?» o «¿Cómo te encuentras?»

Esta es la pregunta trampa más clásica. Por puro reflejo social, casi todo el mundo responde «bien» o «tirando». El problema es que el inspector puede recoger esa respuesta en su informe como indicador de mejoría. Lo correcto es responder con la verdad matizada: «Hoy estoy regular, como casi siempre. Si acaso hoy es un día un poco mejor que otros, pero en general mi situación es muy limitada». Deja claro que ese día concreto no representa tu estado habitual.

❷ «¿Has venido solo o acompañado?»

Si dices que has venido solo, el tribunal puede interpretar que eres autónomo para desplazarte y que, por tanto, tu limitación no es tan grave. También si has venido acompañado, especifica el motivo: «He venido acompañado porque tengo dificultades para orientarme / porque el dolor me impide conducir / porque necesito ayuda para caminar distancias largas». Si has venido solo por necesidad —porque no tenías a nadie disponible ese día—, explícalo también. El contexto importa.

❸ «¿Has mejorado desde que estás de baja?»

Esta pregunta busca detectar si existe posibilidad de recuperación total. Responder «sí» a secas puede usarse para argumentar que no necesitas incapacidad permanente. La respuesta correcta es matizar: «He mejorado ligeramente gracias al tratamiento, pero sigo sin poder realizar las tareas de mi trabajo habitual. La mejoría no me permite reincorporarme». Distingue entre mejorar algo y poder trabajar: son cosas muy distintas.

❹ «¿Qué haces durante el día? ¿Qué actividades realizas?»

Aquí muchas personas, sin mala intención, describen actividades cotidianas como pasear al perro, hacer pequeñas compras o preparar la comida. El tribunal puede interpretar que esas actividades demuestran capacidad funcional. Sé preciso: describe cómo haces esas cosas y qué te cuesta. Por ejemplo: «Puedo hacer pequeñas cosas en casa, pero tengo que parar constantemente por el dolor / el mareo / la fatiga. Necesito ayuda para muchas tareas». Habla siempre de limitaciones, no de logros.

❺ «¿Tienes alguna afición o hobby?»

Cuidado con esta. Un caso muy habitual: alguien que solicita incapacidad por artrosis en las manos menciona que le gusta dibujar. Aunque añada «pero ya no puedo», el tribunal puede generar dudas. Responde con honestidad, pero con criterio: si tu afición implica movimientos o esfuerzos relacionados con tu dolencia, explica que ya no puedes practicarla o que lo haces de forma muy limitada. Además, no menciones aficiones que no sean relevantes y que puedan crear confusión innecesaria.

❻ «¿Podrías trabajar en otro tipo de empleo distinto al tuyo?»

Esta pregunta es clave para determinar el grado de incapacidad. Si solicitas incapacidad permanente total, lo que necesitas demostrar es que no puedes realizar tu trabajo habitual. Si solicitas la absoluta, debes demostrar que no puedes realizar ningún trabajo. Responde en función de tu situación real y del grado que solicitas. No digas «quizás con adaptaciones podría» si en realidad no podrías: esa respuesta puede reducir el grado reconocido.

❼ «¿Te sientes con ánimos de trabajar en el futuro?»

Responder «sí, me gustaría volver a trabajar algún día» puede interpretarse como que tu pronóstico de recuperación es favorable. Si lo dices, matiza siempre: «Me gustaría, pero en este momento y con mi estado actual no es posible. No sé si podré mejorar lo suficiente». Muestra disposición, pero sé realista sobre tu situación presente.

Más allá de las palabras: lo que el tribunal médico también observa

El inspector médico no solo valora lo que dices. También presta atención a tu lenguaje corporal y a tu comportamiento desde el momento en que entras a la consulta. Por eso, la coherencia entre lo que describes y cómo te comportas es fundamental. Si dices que un brazo te duele y no puedes moverlo, evita gestos que demuestren lo contrario —como colocarte la chaqueta con total normalidad—. Pero tampoco teatralices: la sobreactuación es fácil de detectar y genera desconfianza.

Además, es habitual que el inspector te pida que realices ciertos movimientos o pruebas funcionales básicas: inclinar el cuello, estirar los brazos, doblar las rodillas o caminar unos pasos. No te niegues a hacerlas. Sin embargo, hazlas a tu ritmo real y mostrando el esfuerzo o el dolor que sientes. Si necesitas tiempo, tómatelo. Si te duele, dilo. La honestidad gestual es tan importante como la verbal.

Por otro lado, la actitud importa. Responde con calma, sin mostrar irritación aunque alguna pregunta te parezca inapropiada. Una actitud colaboradora y tranquila genera mejor impresión y refuerza la credibilidad de tu relato. Asimismo, responde de forma concisa: las respuestas demasiado largas pueden llevar a contradicciones. Di lo necesario, con claridad, y no añadas información que no te han pedido.

Qué documentación llevar y cómo prepararte antes de la visita

La documentación que aportes es la base de todo. Cuantos más informes médicos lleves —y más recientes sean— mejor. Organízalos cronológicamente y destaca los que acrediten con más claridad tus limitaciones funcionales. El inspector tiene poco tiempo: un dossier bien ordenado facilita que recoja la información correcta en su informe. Lleva también el informe de vida laboral y, si los tienes, informes de especialistas, pruebas de imagen recientes y cualquier valoración de discapacidad previa.

  • Informes de médicos especialistas relacionados con tu dolencia, actualizados.
  • Pruebas diagnósticas recientes: resonancias, analíticas, electromiografías, etc.
  • Historial de tratamientos y medicación actual — incluyendo dosis.
  • Informe de tu médico de cabecera describiendo tu situación funcional actual.
  • Cualquier valoración de discapacidad reconocida previamente, si la tienes.
  • Documentación laboral que describa las tareas de tu puesto de trabajo habitual.

Antes de la cita, repasa mentalmente tus limitaciones del día a día: qué no puedes hacer, qué te cuesta, cuánto tiempo aguantas de pie, sentado o caminando, si necesitas ayuda para ducharte, vestirte o cocinar. Practica cómo explicarlo con claridad y sin rodeos. Además, intenta descansar bien la noche anterior: el cansancio aumenta los nervios y puede hacerte responder de forma menos precisa.

Preguntas frecuentes

¿El tribunal médico puede negarme la incapacidad aunque tenga muchos informes médicos?

Sí, puede ocurrir. El tribunal valora tanto la documentación como la exploración directa y lo que declaras en la visita. Por eso, la coherencia entre los tres elementos es fundamental. Si te deniegan la incapacidad, no es el fin: puedes presentar una reclamación previa y, si se desestima, acudir a la vía judicial.

¿Puedo ir acompañado de un abogado a la visita del tribunal médico?

A la visita médica en sí no suele admitirse la presencia del abogado dentro de la consulta. Sin embargo, el abogado puede acompañarte hasta la puerta, preparar contigo la visita con antelación y ayudarte a recopilar y organizar toda la documentación necesaria. Su trabajo antes y después de esa visita marca una gran diferencia en el resultado final.

¿Cuánto tiempo tiene la Seguridad Social para resolver mi solicitud de incapacidad permanente?

El plazo máximo es de 135 días hábiles desde que presentas la solicitud. Si transcurrido ese tiempo no recibes respuesta, se produce el silencio administrativo negativo: tienes 30 días hábiles para presentar una reclamación previa. No esperes: los plazos en este proceso son importantes.

¿Qué diferencia hay entre incapacidad permanente total y absoluta?

La incapacidad permanente total te impide ejercer tu profesión habitual, pero podrías realizar otro tipo de trabajo. La absoluta te impide realizar cualquier actividad laboral. El grado que el tribunal reconozca depende directamente de lo que declares y lo que acredites en la visita. Por eso es tan importante saber exactamente qué pedir y cómo justificarlo.

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